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    Marisol Toriz |

    mtoriz@apeditorial.com.mx Directora editorial y Web de Diálogo Ejecutivo, periodista especializada en la IF con 11 años de experiencia en el desarrollo, dirección y coordinación de proyectos editoriales cubriendo las fuentes de salud, negocios, tecnología y asuntos regulatorios, principalmente; además de ser responsable de la gestión de sitios Web y envíos de emailing. Su alma mater es la Universidad Nacional Autónoma de México y ha tomado diversos seminarios y cursos de periodismo especializado, herramientas digitales, liderazgo, comunicación, ventas y relaciones humanas en la Universidad Panamericana, La Salle, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores Monterrey, Google y Dale Carnegie Training.

    Problema mundial

    01 January 2019

    La OMS refiere que la RAM provocará 10 millones de muertes en 2050 y tendrá un impacto directo en la productividad y economía globales de 100 trillones de dólares

     

    En esta temporada de invierno comienzan a aparecer cada vez más casos de resfriado común, influenza, bronquitis y tos en grupos vulnerables como son los niños menores de cinco años y las personas mayores de 60, quienes suelen ser atendidos en consulta de primer nivel, donde se prescriben entre 80 y 90% de las recetas de antibióticos. El tema es que, del total de casos de infecciones respiratorias, apenas entre 10 a 15% requiere este tipo de tratamientos. Así, miles de pacientes corren el riesgo de padecer desde malestares controlables, como diarrea asociada a estos medicamentos, hasta amenazas de mayor gravedad, como la resistencia antimicrobiana (RAM).

     

    La RAM es la resistencia de un microorganismo a un tratamiento antimicrobiano (antibiótico, antifúngico o antiviral) que, originalmente, fue eficaz para tratar infecciones causadas por ese microorganismo (bacteria, virus, hongo o protozoario).

     

    En los últimos años, la mala automedicación, las prácticas obsoletas en la prescripción de los antibióticos y su amplio uso en la producción de alimentos de origen vegetal y animal, favorecieron una mayor resistencia de los microorganismos a este tipo de medicamentos.

     

    Las infecciones resistentes a antibióticos cobran por lo menos 50 mil vidas cada año tan sólo en Europa y Estados Unidos; la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que para el año 2050 a nivel mundial fallecerán 10 millones de personas debido a la RAM, motivo por el que es considerada una de las mayores amenazas para la salud en la actualidad.

     

    En 2013, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sugirió que a nivel global la RAM causó la muerte de 700 mil personas.

     

    En México, el último informe anual de la Red Hospitalaria de Vigilancia Epidemiológica (RHOVE) 2015, de la Secretaría de Salud, que contempla a 378 hospitales, reportó:

    • 61,969 casos de infecciones asociadas a la atención en salud (IAAS), es decir, contraídas por un paciente durante su tratamiento en un hospital.
    • 4.7 casos por cada 100 egresos, como tasa global de incidencia de IAAS en hospitales RHOVE.
    • 122 brotes de IAAS (30% más, en comparación con los ocurridos en 2014).
    • 16.1 decesos por cada 100 casos, como tasa de letalidad general.
    • El grupo de edad más afectado fue el de los niños menores de un mes.

     

    Sobre esta problemática, Alfredo Ponce de León, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, señaló que “existe un crecimiento en infecciones y un desarrollo de mecanismos importantes de resistencia, lo que trae consigo: un impacto en la eficacia de los antibióticos, la estancia hospitalaria, mortalidad y los costos de atención de la salud”.

     

    El origen

    Para entender cómo aumentó esta problemática conviene aclarar que los antibióticos están entre los tratamientos más comúnmente prescritos en la medicina humana. Se calcula que hasta 50% de todos los antibióticos prescritos no son necesarios o no tienen una eficacia óptima como se prescribieron.

     

    En Estados Unidos, cada año dos millones de personas adquieren infecciones bacterianas graves que son resistentes a uno o más de los antibióticos indicados para tratarlas; en la Unión Europea, Noruega e Islandia son 400 mil los casos.

     

    Durante los últimos 70 años, los tratamientos antimicrobianos se han usado para pacientes con enfermedades infecciosas y con ello se han salvado millones de vidas en el mundo. Sin embargo, al pasar de los años, su uso indebido ha aumentado el número y tipo de microorganismos resistentes, con lo cual se comprometen los trasplantes de órganos, los tratamientos de quimioterapia y los procedimientos quirúrgicos en general, entre otras situaciones.

     

    Por ejemplo, David Ducoing, especialista en Otorrinolaringología del Hospital Sedna, explicó que los antibióticos no generan un efecto para la sintomatología de los resfriados comunes, así que no harán que las personas se sientan mejor, por el contrario, cuando un antibiótico no es necesario puede ocasionar efectos secundarios como: sarpullido, mareos, náusea, diarrea, daños en el colon o alergias severas. Sin embargo, el efecto adverso más importante es la RAM que hace que el tratamiento se vuelva más complicado y costoso.

     

    Las enfermedades que no necesitan antibióticos porque son causadas comúnmente por virus son: el resfriado común, dolor de garganta, la rinitis infecciosa aguda e influenza. “Las medidas generales para la prevención de estos padecimientos incluyen: una adecuada alimentación e hidratación, lavado de manos frecuente, cubrirse al toser, quedarse en casa cuando se esté enfermo y aplicarse la vacuna contra la influenza”, concluyó. 

     

    De cara al problema

    Ante este panorama, México implementó la Estrategia Nacional de Acción Contra la RAM para disminuir el riesgo de desarrollo de resistencia mediante la optimización del uso de los antimicrobianos y aminorar su transición al mejorar el control de las enfermedades infecciosas, tanto para salud humana, como animal y en cultivos; además de reducir la RAM en los diferentes sectores de salud (público, agricultura y medio ambiente).

     

    En opinión de José Lorenzo García, director médico de Biocodex México, algunas recomendaciones para un consumo responsable de antibióticos son tener presente que:

    • Curan enfermedades de origen bacteriano, no un dolor de espalda o un resfriado común que son de origen vírico.
    • No se deben usar los que sobraron de ocasiones anteriores, ni compartirlos, ya que cada persona y tratamiento son diferentes: sólo el médico puede prescribir dosis y duración.
    • Antes de tomarlos es imprescindible consultar al médico.
    • En el caso de las personas que consumen antibióticos debidamente recetados, es importante señalar que no siempre los que eliminan más bacterias son los mejores, puesto que muchas de ellas tienen una actividad beneficiosa para el organismo. Por eso se recomienda que vayan acompañados de probióticos, microorganismos vivos que podemos encontrar en productos lácteos, alimentos fortificados, comprimidos, cápsulas y sachets, que contribuyen al cuidado y fortalecimiento de la microbiota intestinal y la función inmunitaria.
    • No tomar en cuenta estas recomendaciones aumenta el riesgo de que cualquier persona pueda contraer una infección resistente a los antibióticos: de ahí la importancia de su consumo responsable.

     

    Por su parte, la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (IDSA, por sus siglas en inglés) sugiere una serie de medidas que incluye protocolos para el uso adecuado de antibióticos a partir de guías, para que los hospitales desarrollen un programa institucional conocido como Antimicrobial Stewardship (AMS).

     

    “AMS es un programa en curso, su importancia radica en elaborar un traje a la medida para cada hospital con el fin de asegurar el uso adecuado de los antibióticos y optimizar o reducir el consumo de los que ya han perdido su acción sobre determinadas bacterias. MSD tiene un papel relevante en este programa, pues apoya con capacitación y en la implementación del programa en más de 100 instituciones médicas en cuestiones como el manejo del software que facilita el análisis de datos epidemiológicos de cada hospital, mediante el cual generan un reporte bacteriológico sobre cuáles son las bacterias predominantes y cómo se comportan en términos de resistencia”, informó Juan Márques, director médico en MSD México.

     

    La administración correcta de los antimicrobianos, con base en dicho programa, contempla:

    • Optimizar los resultados clínicos y minimizar las consecuencias no intencionadas del uso de antimicrobianos, lo cual incluye la toxicidad, selección de microorganismos patógenos y la aparición de resistencia.
    • Actividades coordinadas para mejorar y medir el uso apropiado de antimicrobianos al alentar la selección informada del tratamiento, dosis, duración y vía de administración.
    • La combinación de la administración correcta de los antimicrobianos eficaces con un programa integral para el control de la infección, ha demostrado limitar la aparición y transmisión de bacterias resistentes a los antibióticos.

     

    Aportaciones farmacéuticas

    Para conseguir dichos objetivos, los laboratorios clínicos juegan un papel relevante en el diagnóstico oportuno de las infecciones, la rápida identificación de los organismos y la definición del tratamiento adecuado.

     

    La OMS en su Estrategia Mundial de Contención de la RAM, entre sus recomendaciones incluye a los laboratorios de diagnóstico, cuya función será velar por la eficacia, calidad y oportunidad de las pruebas que permitan determinar el tipo de microbios y el tratamiento adecuado.

     

    En este tenor diversas compañías de la industria de ciencias de la vida, como Becton Dickinson, conformaron la Antimicrobial Resistance Industry Alliance (AMR), las cuales han invertido 2,000 millones de dólares (mdd) en IyD de productos para combatirla, cuentan con 10 antibióticos en fase final de desarrollo clínico, 13 candidatas a vacunas bacterianas clínicas, 18 productos relevantes de diagnóstico en casos de resistencia microbiana, terapias preventivas y la IyD de nuevos fármacos.

     

    Las compañías de la industria de ciencias de la vida agrupadas en la AMR han invertido 2,000 mdd en IyD de productos para combatir la RAM: cuentan con 10 antibióticos en fase final de desarrollo clínico, 13 candidatas a vacunas bacterianas clínicas, 18 productos relevantes de diagnóstico en casos de resistencia microbiana, terapias preventivas y la IyD de nuevos fármacos


    Los siguientes pasos

    Derivado de lo anterior es que entre los retos se encuentra frenar la toma empírica de las decisiones médicas y la venta sin receta de medicamentos de prescripción, pues sólo han favorecido el uso innecesario y fácil de los antimicrobianos, con las graves repercusiones que esto tiene en la salud pública y la productividad.

     

    Ante el papel que jugarán los laboratorios contra la RAM, se necesitan estrategias para la prevención y el control de infecciones; el diagnóstico preciso para reducir el uso indebido de los antibióticos y desarrollar mecanismos de vigilancia para el control de la resistencia, los cuales deben considerar:

    • Prevención y control de infecciones: ejecutar intervenciones específicas basadas en evidencia, la cual es facilitada por tecnologías médicas.
    • Diagnóstico preciso para reducir el uso de los antibióticos: las pruebas de diagnóstico pueden identificar el microorganismo que causa la infección y permiten al profesional de la salud distinguir entre las infecciones que requieren tratarse con antibiótico y las que no.
    • Monitoreo y seguimiento para el control de la RAM: la vigilancia y disponibilidad de datos en tiempo real pueden agilizar la identificación de pacientes de alto riesgo a RAM.
    • El papel de los laboratorios de diagnóstico en el combate de la RAM fue analizado por expertos nacionales e internacionales durante la 4a. Cumbre de expertos en IAAS y accesos vasculares hacia una atención más segura.
    • En el mundo crece la preocupación por la detección tardía de infecciones bacterianas severas y la forma en que los antibióticos son recetados y consumidos; sin duda, el diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado ayudarán a preservar la funcionalidad de los tratamientos que ya existen y reducir la urgencia de investigar y desarrollar otros nuevos.

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