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    Judith Santillán |

    jujusp43@gmail.com Comunicóloga por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, tiene un diplomado en Periodismo Cultural por el Conaculta y otro en Mercadotecnia por la Facultad de Economía de la UNAM, tomó cursos de liderazgo, relaciones humanas y ventas en Dale Carnegie, así como seminarios de Actualización periodística en salud en la Universidad Panamericana. Ha sido directora comercial en diferentes empresas editoriales. Fue editora de Medicina y Cultura, MD y Publish México, así como editora en jefe de www.i-negocios.com y responsable de la edición de las publicaciones de la Procuraduría Agraria. Fue coordinadora editorial de la Gaceta de Ginecología de COMEGO, Diarios de los Congresos y PC World. Colaboró en El Economista, El asesor, ComputerWorld de México, Velocidad Internet, Tecnología Empresarial, Obras, Diálogo Ejecutivo y En Farmacia. Hoy en día es coordinadora editorial de la Gaceta Dermatológica de la Academia Mexicana de Dermatología.

    José Alejandro Chávez, Ana Elena Ancona, Alexis Gómez y Carlos Alfredo Narváez.

    El corazón de los mexicanos

    01 January 2018

    Fotos: Jonathan Beltrán

     

    La principal causa de defunción en el país son las enfermedades del corazón, con base en estadísticas publicadas por la SSa a finales de 2012 se registraron 109,309 muertes por este motivo, le sigue la diabetes con 85,055 y el cáncer ocupa el tercer lugar con 73,240

     

    San Lucas El Grande, Puebla.- Al tocar el tema de la prevalencia de las enfermedades cardiovasculares (ECV) en nuestro país y los múltiples esfuerzos realizados para revertir las estadísticas por parte del sector salud, organismos médicos, IF y sociedades de pacientes, destaca un factor clave: la adherencia al tratamiento. Así lo concluyeron diversos especialistas convocados por Ferrer durante el Seminario 1, 2, 3… por la adherencia.

     

    “De acuerdo con las guías a nivel nacional e internacional la adherencia en pacientes post infartados reduce alrededor de 50% la ECV; sin embargo, 51% de quienes padecen enfermedad coronaria no recibe ningún tratamiento”, aseveró José Alejandro Chávez, adscrito a la Clínica de Enfermedad Isquémica Coronaria del Servicio de Cardiología del Hospital General de México (HGM).

     

    Indicó que 20% de los pacientes crónicos no inicia el tratamiento prescrito y 50% lo descontinúa a los seis meses. La adherencia de los pacientes a los dos años es sólo de 50%, situación preocupante cuando se sabe que los medicamentos se deben tomar de por vida y se calcula que por cada aumento de 10% en la adherencia se pueden prevenir en 6.7% los eventos, tanto fatales como no fatales.

     

    Panorama complicado

    La principal causa de defunción en el país son las enfermedades del corazón, con base en estadísticas publicadas por la Secretaría de Salud (SSa) a finales de 2012 se registraron 109,309 muertes por este motivo, le sigue la diabetes con 85,055 y el cáncer ocupa el tercer lugar con 73,240. En la Ciudad de México, la causa más frecuente es la diabetes, en segundo lugar el cáncer y la tercera posición la ocupan las enfermedades del corazón, aseguró Chávez.

     

    Señaló que cerca de 51% de las muertes a nivel nacional corresponde a las enfermedades del corazón, diabetes y enfermedad cerebrovascular, se trata de entidades que tienen un común denominador: la ateroesclerosis.

     

    Tan sólo en el año 2000, dijo, 59% de las muertes ocasionadas por las enfermedades crónicas no transmisibles a nivel mundial fueron imputables a la ateroesclerosis, 76% correspondió a América Latina y 46% a México.

     

    En cuanto a la topografía del infarto de miocardio, Yucatán y Tabasco comienzan a tener una alta frecuencia de muertes por esta causa. “Yucatán es el estado donde hay más pacientes con diabetes y obesidad, pues es el lugar donde más refrescos de cola se ingieren”.

     

    Anteriormente, las personas que morían por infarto eran los adultos mayores, hoy existen reportes sobre la prevalencia de factores de riesgo (FR) cardiovascular en individuos de 20 años de edad, esto es hipertensión arterial (30.05%), diabetes (10.9%), obesidad (24.6%), tabaquismo (25%), hipercolesterolemia (24%), sedentarismo (55%), alcoholismo (66%) y consumo excesivo de sal (75 por ciento).

     

    Indicó que de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), 80% de las muertes cardiovasculares se presentan en países de mediano o bajo ingreso económico.

     

    Al referirse a la prevención secundaria mencionó suprimir el tabaquismo, controlar la presión arterial y los niveles lipídicos, efectuar actividad física, controlar el peso y tratar la diabetes mellitus. Además de tomar los betabloqueadores, antiplaquetarios, estatinas, bloqueadores del sistema renina angiotensina aldosterona y vacunarse contra la influenza.

     

    Para alcanzar dichas metas, aseguró, juega un papel importante el estado cognitivo y socioeconómico del paciente, la relación médico-paciente, la disponibilidad de los medicamentos y su accesibilidad.

     

    Destacó el uso de la polipíldora como una estrategia para motivar la adherencia al tratamiento, ya que en una sola presentación se tienen tres medicamentos: ácido acetilsalicílico, simvastatina y ramipril.

     

    En cuanto a los candidatos para su uso, dijo que en prevención primaria es para pacientes de alto riesgo, masculinos mayores de 55 años con más de tres FR, y para pacientes en prevención secundaria quienes presentan síndrome coronario agudo, embolia cerebral o con gangrena de las piernas, así como en poblaciones con diabetes mellitus, síndrome metabólico, mujeres y miembros de la tercera edad.

     

    El ponente compartió los resultados del estudio Evaluar las modificaciones del riesgo cardiovascular en una población mexicana sometida a tratamiento con la polipastilla, el cual se realizó de octubre de 2013 a junio de 2017, incluyó 596 pacientes, 496 de la Clínica de Enfermedad Coronaria del Servicio de Cardiología del HGM, siete del Hospital Escandón y 113 de consulta privada.

     

    Estableció dos grupos de tratamiento, el convencional y con la polipíldora. 358 fueron hombres (61%), 238 mujeres (39%), con un rango de edad de 35 a 99 años y una edad promedio de 65 años. Las enfermedades de fondo fueron síndrome coronario (95%), hipertensión arterial (2%), síndrome metabólico (2%), e insuficiencia cardiaca (uno por ciento).

     

    Al comparar los parámetros obtenidos en las etapas de inicio y fin, se alcanzó en presión sistólica un descenso de 3%, la presión diastólica bajo 15%, en colesterol total reportó una reducción de 36%, colesterol LDL -40%, colesterol HDL incrementó 15%, los triglicéridos bajaron 32% y también se mejoró relación entre los diferentes tipos de colesterol: CT y HDL de 6.1 a 3.3 (-45%) y de LDL/HDL de 3.7 a 1.8 (-51%). La edad arterial también disminuyó de forma importante.

     

    Con respecto al grado de satisfacción de tomar una polipíldora vs. las otras seis pastillas, los pacientes señalaron sentirse más cómodos al tomar una sola pastilla y no seis o siete. “Al reducir el número de componentes se simplifica el plan terapéutico y mejora la adherencia”, concluyó.

     

    En el ámbito global, 50% de las personas que están medicadas por problemas del corazón no toma de forma adecuada el tratamiento, al salir del consultorio 12% no compra el tratamiento, de quienes surten su receta 12% no ingiere los medicamentos, 76% sí, pero 47% de ellos lo interrumpe

     

    ¿Por qué hablar de la mujer?

    Ana Elena Ancona, encargada de la Clínica de Arritmias y Marcapasos del HGM, abordó la Prevención de ECV. Diferencias entre hombres y mujeres. Señaló que ocurren 10 muertes en mujeres por ECV vs. una muerte por cáncer de mama, de ahí que el objetivo no sólo sea la prevención, ya que la Organización Mundial de la Salud ha fijado la meta de reducir en 25% la muerte cardiovascular para el año 2025.

     

    En el mapeo de la ECV al realizar los censos de población se reporta que 51.4% de nuestra población es del género femenino. La ECV se presenta en la mujer 10 años después que en el hombre, uno de los elementos que contribuyen a ello son los estrógenos. Hablamos de 65 años de edad para la presencia de ECV en la mujer y en el hombre alrededor de 45 a 50 años de edad.

     

    Otro punto a considerar es la carga genética pues hace que la enfermedad se presente cada vez más. Además de los factores tradicionales como la diabetes, obesidad, hipertensión arterial, dislipidemia, el tabaquismo, sobrepeso y sedentarismo; a la mujer se le suman otros propios del género como son el embarazo pre término, estrés psicosocial, uso de anticonceptivos o terapia de reemplazo hormonal, eclampsia, preclampsia, diabetes gestacional, depresión, migraña con aura, las enfermedades autoinmunes (artritis reumatoide) y los tratamientos oncológicos.

     

    En pacientes con quimioterapia o radioterapia se han encontrado diferentes tipos de manifestaciones a nivel de su corazón, “vemos trastornos por los medicamentos en fase aguda durante el primer mes, en fase tardía entre 12 y 48 meses, y en fase tardía de 48 a 144 meses. Va de la mano el tratamiento de las enfermedades de cáncer en la mujer junto con las ECV”, detalló.

     

    Existen grupos enfocados a la estratificación del riesgo a través de Guías de prevención cardiovascular para la mujer, creadas en 2011 y actualizadas por la American Heart Association en 2013, donde se cita como parte de la prevención secundaria la necesidad de reincorporar a las pacientes a la vida productiva con base en tratamiento y rehabilitación.

     

    En cuanto a los desafíos de la ECV en la mujer mexicana, hizo énfasis en la necesidad de iniciar la educación en cuidados cardiovasculares desde la niñez, campañas de prevención primaria, educación al personal médico, campañas educativas a la población, detección y tratamientos oportunos de los FR cardiovasculares, prevención secundaria, referencia oportuna a rehabilitación cardiaca, así como tratamiento médico óptimo y oportuno.

     

    Adherencia al tratamiento

    Sin embargo, “la prevención cardiovascular no es conocida entre la población mexicana aunado al desconocimiento de la enfermedad y sus factores de riego”, advirtió Alexis Gómez, adscrito al Hospital General Tacuba del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), al tocar el tema La adherencia al tratamiento, un mal hábito o una necesidad no cubierta.

     

    En el ámbito global, 50% de las personas que están medicadas por problemas del corazón no toma de forma adecuada el medicamento que le prescribe el médico. En estudios se encontró que al salir del consultorio 12% de los pacientes no compra el tratamiento, de quienes surten su receta 12% no sigue el tratamiento, 76% sí lo hace, pero 47% lo interrumpe.

     

    Un tratamiento surtirá efecto cuando cumpla con 80% del total de las tomas. “Los pacientes que tuvieron el apego de 80% tuvieron 27% menos riesgo de nuevos eventos cardiovasculares”, argumentó.

     

    Citó el estudio Adherence to cardiovascular therapy: a meta-analysis of prevalence and clinical consequences, donde se encontró sólo 60% de adherencia al tratamiento, es decir que hubo una disminución de 20% de prevención de infartos. “Es importante hacerle ver al paciente que si no se toma los fármacos ni sigue las indicaciones del médico tiene la posibilidad de morir 35 veces más”, apuntó.

     

    A decir de Gómez son diversos los factores que influyen en la adherencia, como la medicina tradicional y el aumento del costo. 24% de los pacientes no cumple el tratamiento siete días después del alta tras un infarto de miocardio, 34% interrumpe el tratamiento de al menos uno de los fármacos y 12% suspende tres fármacos en el primer mes posterior al alta hospitalaria.

     

    Un factor determinante para un buen apego al tratamiento es el número de medicamentos a tomar, entre más son el cumplimiento a la adherencia farmacológica es peor. La adherencia no es la panacea, pero si una muy buena alternativa de prevención, concluyó.

     

    Situación actual

    Carlos Alfredo Narvaez, del Hospital General Tacuba del ISSSTE, habló sobre la Situación actual en México, comentó que la ECV inicia en la adolescencia como consecuencia de lo que se come y la falta de ejercicio.

     

    Reiteró que las lesiones arteriales inician en la segunda o tercera década de la vida y se vuelven importantes en la cuarta década de los hombres, y en la quinta a sexta de las mujeres, de ahí que se debe empezar por los niños.

     

    En México, el total de defunciones ocurridas en 2012 fue de 602,354, de ellas 50.7% tiene su origen en cuatro causas: enfermedades del corazón responsable de 109,309 decesos, diabetes (85,055), por tumores malignos 73,240 y debido a accidentes 37,727.

     

    En un estudio sobre la prevalencia de ateroesclerosis en adolescentes y adultos jóvenes se identificaron a pacientes de 50 años de edad con 80% de lesiones arteriales, lo alarmante es que reportaron pacientes de 15 o 20 años ya con presencia de lesiones (17 por ciento).

     

    De acuerdo con la OCDE, 80% de las muertes cardiovasculares se presenta en países de mediano o bajo ingreso económico

     

    Día a día

    Sara Ariadna Barrón, de la Línea Cardiovascular de Ferrer México, presentó la aplicación Día a Día con la que el laboratorio busca apoyar la adherencia al tratamiento de estos pacientes. “La plataforma integra una serie de elementos que permiten al paciente mantener un ritmo constante y completar todos los días su tratamiento, a través de las funciones de Información, Recuerdo, Apoyo y Motivación”, explicó.

    La app integra una interface como paciente donde se le motiva para dar continuidad a su tratamiento, y otra como cuidador –ya sea profesional sanitario o familiar- a fin de que puedan llevar a cabo el seguimiento. Se encuentra disponible de forma gratuita en las tiendas de Google Play y App Store.

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